Al llegar a una iglesia de las Asambleas de Dios el visitante o creyente encontrará un ambiente espiritual sano, de coinonía y de gran bendición en Dios.

A continuación describimos cada uno de los aspectos y elementos que que caracterizan a  nuestras iglesias.

1. El local
Los locales son prácticos. Están conformados por bancos o sillas, un antepúlpito y una plataforma con el púlpito principal desde donde el ministro predica la Palabra y ministra la oración y ceremonias principales a los hermanos y participantes.

El edificio puede estar dividido en varios salones que son usados para las diferentes clases bíblicas, conforme a las edades de los participantes, la oficina pastoral y de los departamentos y ministerios.

2. Los cultos
Durante el transcurso de la semana las iglesias de las Asambleas de Dios realizan una gran variedad de actividades.

  1. Programa.

Un programa regular es el siguiente:

Martes         : Oración y estudio de la Palabra
Miércoles    : Evangelismo en la calle
Jueves         : Reunión de ministerios o sociedades Damas y Caballeros
Viernes       : Culto especial para amigos
Sábado        : Culto del Ministerio Juvenil
Domingo     : Culto de adoración y predicación de la Palabra

En los últimos años los programas no son tan rígidos. Muchas innovan y buscan adaptarse a la realidad de su entorno.

B. Desarrollo de un culto
1) Lectura Palabra y oración inicio
Inician casi siempre con la lectura de una porción de la Biblia. Luego, quien funge como director del culto hace una oración invocando la presencia de Dios.

2) Tiempo de adoración
Después de esto viene el momento de adoración. En los últimos años la mayoría de las congregaciones tienen un coro, banda o grupo de adoración que se encarga de esta parte.

Se trata de uno de los momentos más importantes del culto, pues se busca que los participantes tengan una gran experiencia de adoración con el Señor y el Espíritu Santo. Es un tiempo en que la gente siente un gran impacto, al extremo de llorar, cantar con gran entusiasmo o recibir un impacto espiritual profundo.

3) Reconocimiento a los visitantes
En nuestras iglesias existe siempre la preocupación por tener personas invitadas. Algunos llegan por invitación de los miembros y, otros, por iniciativa propia.

Quien dirige el culto o, comúnmente, el pastor resalta y distingue la presencia de quienes han llegado a la iglesia para participar del culto. Es un momento de gran valor porque hace que las personas se sientan valoradas.

4) Colecta de ofrendas y diezmos
Al son de una alabanza o coro en medio del culto se procederá a la colecta de las ofrendas y los diezmos.

En ocasiones esto se hace con mucha delicadeza y motivación ya que los recursos económicos son vitales para el funcionamiento de la obra.

Las iglesias evangélicas, entre otras entidades de fe, practican el dar el diezmo como forma de ayudar a que el evangelio siga siendo esparcido en el mundo y como expresión de gratitud.

Estos recursos se usan para cubrir los gastos o presupuesto de la congregación.

Lo otro es la forma meticulosa en que se colectan y se manejan.

Un comité o junta de finanzas se encarga de contar los recursos y asentarlos en los libros disponibles para tales fines.

Estos recursos se distribuyen entre la asignación al pastor, pago de local, arreglo y mantenimiento de las facilidades, ayudas a necesitados, compra de materiales y equipos, entre otras cosas.

La asignación al pastor y los gastos generales son determinados por la Junta Oficial de la iglesia, el presbiterio seccional y un miembro del Comité Ejecutivo, si el caso lo requiere.

Cada iglesia debe tener una cuenta en un banco reconocido bajo la firma de tres personas, que regularmente son el pastor, el tesorero y el secretario.

Según lo estable el Reglamento Local, cada cuatro meses se debe dar un informe general a los miembros de la totalidad de los ingresos y de los egresos de la iglesia.

Cada miembro en plena comunión tiene el derecho de pedir cuenta al tesorero sobre cómo se manejan los recursos.

5) Predicación de la Palabra
La predicación de la Palabra constituye el momento de mayor énfasis en la celebración de un culto.

Casi siempre es el pastor quien agota esta parte. En ocasiones se cuenta con la presencia de un ministro como invitado especial.

Los sermones pueden ir dirigidos tanto a las almas como a la edificación de la congregación, en término espiritual, ético y de relación familiar.

Se toma como base una porción de la Escritura sobre la cual giran las ideas del mensajero.

6) Llamado al altar
Después del sermón, se hace un llamado a los amigos y personas necesitadas de una oración o ministración especial. En ocasiones este tiempo se torna en un momento de gran impacto por la presencia del Espíritu Santo y por la penetración profunda de la Palabra de Dios.

Los amigos que toman su decisión por Cristo son registrados para, en lo adelante, darles seguimiento e integrarlos a la vida de la congregación.

Cada culto culmina con una oración a través de la cual se busca la protección y la gracia de Dios durante el desarrollo normal de la vida de los hermanos en sus actividades cotidianas.