El Faro Niños para Cristo se inició gracias al esfuerzo

realizado por el misionero dominicano Julio Liriano, quien

residía en Estados Unidos.

Esta iniciativa correspondía a un esfuerzo de su parte por

aliviar las necesidades más urgentes de muchos niños

desamparados que hay en el país para brindarles el cuidado

y la educación necesaria para que se desarrollen física y

emocionalmente sanos..

A su esfuerzo se unieron los hermanos Azarías Silva,

Pedro Morla y Tony Fernández.

Esta institución recibió su personería jurídica mediante

el decreto No. 107, publicado en la gaceta oficial 9706, de

fecha 15 de marzo del 1987.