Esta es una iniciativa del Concilio junto con Visión

Mundial que tuvo su inicio en el 2002 a los fines de dar una

respuesta al gran problema del Vih-Sida tanto dentro de las

iglesias como en la misma sociedad.

Bajo este programa se toman a las iglesias locales como

base para transmitir orientación y ayuda a quienes han sido

victima de este terrible mal.

La acción en ese sentido ha iniciado en Santo Domingo,

Santiago, Barahona y La Romana, zonas consideradas como

puntos críticos.